el drama diario de conseguir el agua necesaria para vivir
En el departamento Alberdi, Santiago del Estero, la UPPSAN -Unión de Pequeños Productores del Salado Norte-, pudo paliar el grave problema del agua para consumo humano con la construcción de aljibes, mediante un gran esfuerzo propio y un subsidio del Estado Nacional.
Si nos falta el agua, nos falta todo

Un poco de historia
En Santos Lugares, departamento Alberdi, a 190 kilómetros de la ciudad capital de Santiago del Estero, tiene su sede la Unión de Pequeños Productores del Salado Norte. Trabajan en unos 60 kilómetros a la redonda, y tiene cerca de 300 socios en los departamentos de Alberdi, Pellegrini y Jiménez.
Benigno Aníbal Barrera, más conocido como Balcho, es nacido y criado en un paraje que se llama Cuatro Vientos. Integra la organización, y nos cuenta que “el agua es todo, ya que la utilizamos a cada rato para vivir”.
Su familia está compuesta por más de 10 personas. Hasta el día de hoy, el agua para consumir, tanto para ellos como para los animales la consiguen del Canal de la Patria. Este pasa a unos 5 kilómetros de su ranchito. El agua la tienen que acarrear diariamente mediante zorras y tachos, “pero muchas veces no nos alcanza”.
Balcho también nos contó que: “Hace muchos años, en el tiempo en que nos organizamos un poco, pudimos construir aljibes comunitarios. Pero esta agua no nos alcanza, ya que somos varias familias las que dependemos de ella”.
Lamentablemente, otros campesinos no tienen ni siquiera la posibilidad de caminar para conseguir el líquido que necesitan. En muchos parajes, el canal y el Río Salado pasan a más de 10 kilómetros de sus casas, y no cuentan con caminos ni medios de transporte para poder conseguir el agua tan necesaria para subsistir.
Estas familias dependen de los pozos que puedan cavar y de las represas que puedan construir. Sin embargo, el agua que obtienen de allí es de muy mala calidad. Tan así es que muchas veces ni los propios animales la quieren tomar.
Guido Corvalán es presidente de la UPPSAN y del MOCASE, Movimiento Campesino de Santiago del Estero. Él nos cuenta que: “El problema de conseguir agua siempre fue muy crítico, ya que hay muchas comunidades que están muy aisladas. Además, las lluvias son insuficientes y no se tiene cómo encauzar el agua, porque la mayoría de las viviendas son ranchos, con escasos techos de chapa. Dependíamos de una represa o algún pozo de madera, que lamentablemente en los últimos años se han ido agotando. Encima, las napas han cambiado de gusto y el agua ha empezado a salir muy amarga. O sea que las cosas se han complicado más.
Otra problemática era el tema del acarreo del agua… Cuando conseguíamos con qué transportarla, los caminos estaban intransitables, en época de sequía por la arena, y cuando llueve por los salitrales”.
Solución es igual a organización
A través de relevamientos técnicos y de un diagnóstico crítico, la UPPSAN logró presentar proyectos al Estado Nacional para la construcción de aljibes familiares.
Hoy, casi el 70% de las familias socias de la organización ya han construido o están construyendo sus aljibes. Mientras tanto, el resto está a la espera de que salgan los proyectos.
Los materiales de estas construcciones están solventados por el Estado. Pero son los propios campesinos quienes aportan su mano de obra para levantar los aljibes.
Estos recipientes se llenan durante los meses de lluvia. Y el agua conservada debería durar en el tiempo de seca.
Guido Corvalán nos cuenta: “Si no nos juntamos es muy difícil resolver los problemas. Por eso, la organización siempre los resolvió en conjunto. No importa si son socios o no: todos tienen las mismas necesidades”.
Para la construcción comunitaria, cada zona se fue organizando por grupos. Estos tienen representantes, que son los encargados de cobrar el dinero y distribuirlo entre los beneficiarios. La mayoría de las veces las compras de los materiales se realizan en forma conjunta entre todos los integrantes del grupo.
Aclara Guido: “También sabemos que el Estado no nos está regalando nada, ya que el agua es un derecho y una necesidad básica. Al Estado le corresponde ayudarnos. Pero también somos conscientes de que la organización de los campesinos puede ayudar mucho, como por ejemplo en este caso de los aljibes. Allí nosotros aportamos la mano de obra.
El deseo de la UPPSAN es que esta experiencia se repita en toda la provincia, no sólo en nuestra zona. Es necesario que todos los campesinos puedan tener su aljibe. Teniéndolo, te sacás un peso de encima… Si tenés el aljibe lleno, te podés dedicar a trabajar en otra cosa”.
Para el final, nos quedamos con las palabras de Don Balcho: “Agradezco a las instituciones que nos acompañan, pero sobre todo a la Organización. Sin ella, a este problema no lo podríamos solucionar. La única forma que tiene el campesino para poder salir adelante es juntarse con el vecino”.
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norte del litoral santafesino
El Grupo de Pastajeros del Bañado El Clavel tiene un permiso de cuidadores adhonorem que les permite ocupar las tierras donde viven y trabajan. En el año 2007 comenzaron a gestionar un convenio ante el Ministerio de la Producción de la provincia. Ahora están a punto de firmarlo.
Los pastajeros gestionan y esperan
El esfuerzo, el trabajo constante y la gestión conjunta fortalecieron la organización y la esperanza del Grupo de Pastajeros del Bañado El Clavel.
Este grupo durante meses realizó gestiones, e hicieron oír sus voces de reclamo en diferentes medios de comunicación. Finalmente en el 2007 consiguieron que la provincia les otorgue el permiso de cuidadores AdHonorem. Las tierras del bañado pertenecen a la provincia de Santa Fe. Son lotes fiscales ubicados en la zona de Tacuarendí.
Allí llevaron los pocos animales que tenían y comenzaron a trabajar para mejorar la alimentación de esos animales.
Iniciaron un buen manejo del suelo para tener mejores pasturas naturales. Es que estos pequeños productores sin tierra vienen capacitándose y trabajando juntos desde hace más de 2 años. Ese fue un tiempo de trabajo, de capacitación y organización. Y fue el alimento que los animó y empujó a buscar el apoyo de instituciones, para continuar con las gestiones ante funcionarios provinciales.
Un trabajo coordinado y una confianza
El grupo de pastajeros trabaja con el constante acompañamiento técnico. Están elaborando un plan de manejo del suelo y el ganado acorde a las características del bañado, a sus posibilidades y modo de trabajo. Buscan poner en práctica un manejo sustentable del lote. En esta tarea suman su participación el INTA, el Centro Operativo de Tacuarendí, el Comité Intersectorial de Manejo del Sitio Ramsar Jaaukanigás y el Instituto de Cultura Popular.
El no bajar los brazos y el desafío de sus gestiones, hicieron que el gobierno de la provincia tomara una nueva decisión a favor del grupo. También tuvo mucho que ver en esto el apoyo que recibieron de la Mesa de Tierra del Norte Santafesino. Así es que, a finales del año pasado recibieron la noticia. El Gobierno de la Provincia de Santa Fe está dispuesto a firmar un convenio. Por medio de ese convenio les van a otorgar tierra a pequeños productores y a criadores de ganado sin tierra, nacidos y criados en la zona. Eso anima su confianza y la espera de la firma.
Además, alienta el sueño de que esta voluntad política de las autoridades provinciales siga en pie. Ansían que la distribución de la tierra se concrete cuanto antes. Los pequeños productores son miles de familias, que como el grupo de pastajeros, quieren seguir viviendo en el campo.
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21 de marzo: día mundial de la forestación
En el año 1971, los estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, aceptaron que todos los 21 de marzo se recordara el Día Forestal Mundial.
A través del tiempo, la mayoría de los países apoyaron esta iniciativa. Pero no todos la recuerdan de la misma manera. Unos la celebran a viva voz valorando y defendiendo los bosques. Otros se olvidan descaradamente… A su vez, muchos en el mundo no saben que conservar y permitir que los bosques se multipliquen es fundamental para una mejor calidad de vida.

Los bosques y la vida
Los bosques nativos son fundamentales para mantener y sostener una cadena de vida. Entre otras cosas, mejoran la humedad, y controlan las lluvias. Ayudan a que el suelo se asiente. Forman barreras que evitan que la lluvia, y el viento arrastren las plantas y animales que viven bajo su cobijo. Protegen el suelo para que no se desgaste.
Gracias a los bosques sobreviven diariamente más de 300 millones de indígenas y campesinos en todo el mundo. Estas comunidades dependen directamente de los bosques y montes. Y procuran conservarlos tanto como a la tierra y al agua. Además, poseen una gran sabiduría y conocen cómo proteger y aprovechar el bosque sin destruirlo.
Hay otros que también viven de los bosques y montes. Pero sólo ven en ellos la posibilidad de producir bienes comerciales o para combustible. Por ejemplo: los aserraderos, carpinterías, transporte, fábricas, industrias. Algunas empresas, como las papeleras, plantan los árboles que van a utilizar. Pero plantan especies que no son de la zona, como el eucalipto, porque les dan mejores beneficios. Y con esa madera producen el papel.
Para realizar esas plantaciones tienen que deforestar grandes extensiones de bosques nativos. Y esos bosques industriales no reemplazan ni tienen los mismos beneficios que los bosques que ya estaban allí. Por el contrario, degradan los suelos y hacen que haya menos agua disponible, y de menor calidad. Por eso, entre estas plantaciones no crece la misma variedad de plantas y animales que en un bosque nativo. Es más, en muchos casos, no crece casi nada.
Paremos los desmontes
En nuestro país, los últimos registros demuestran que se ha llegado a deforestar hasta 300 mil hectáreas anuales. La mayoría de esos desmontes son para plantar soja. Un ejemplo: la provincia de Salta autorizó la deforestación de casi medio millón de hectáreas en el 2007.
¿Puede ser que todavía no hayamos tomado conciencia de la gravedad de la cosa? ¿Puede ser que la Ley de Bosques se reglamente un año y meses después de sancionada?
Es necesario frenar los desmontes. Hay que darle tiempo a los bosques nativos que quedan en pie para que se recuperen. Y luego hacer un uso sustentable de sus recursos.
Por otro lado, en los campos, muchos han vuelto a plantar árboles nativos como el algarrobo, o el quebracho, u otras especies. Estas experiencias pueden devolver a la naturaleza algo de todo lo que le hemos quitado.
Es urgente que logremos aprovechar lo que la naturaleza nos da sin dañarla. Sólo así vamos a poder gozar de la vida que todos queremos y merecemos.
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tartagal, salta
Poco a poco las mujeres pilagá van ocupando su lugar en las comunidades y la Federación. El 7 de noviembre 75 mujeres pilagá participaron de un encuentro con dirigentes y comunicadores de la región. Se reunieron para reflexionar y proponer ideas para fortalecer lo que quieran hacer como mujeres indígenas.
Inundación número no sé cuánto...
Desde hace tiempo, en los primeros meses del año, vienen ocurriendo inundaciones y derrumbes en la provincia de Salta. Enero del 2000, marzo-abril de 2006, enero, febrero, marzo del 2008.
Se ha vuelto a repetir el hecho en este 2009, en el mes pasado, en la zona de Tartagal: inundaciones, muertes, evacuados, casas derrumbadas y arrastradas, un puente ferroviario caído, corte de luz, de teléfonos, aislamiento…
El río Tartagal bajó en aluvión desde los cerros y arrastró todo a su paso: viviendas, personas, autos. Los barrios cercanos al cauce del río quedaron tapados de barro.
Hubo personas muertas, desaparecidas, y más de mil evacuados.
En los días siguientes, en medio de la desesperación de los habitantes, organismos oficiales se dedicaron a quitar los escombros de las casas derribadas, a sacar muebles, automóviles. También distribuyeron la ayuda que llegaba.
Las causas
Prácticamente todas las autoridades señalaron que lo sucedido fue un verdadero desastre. Pero se cuidaron muy bien de hablar de las causas de lo ocurrido.
Sin embargo, el mismo Ministro del Interior, Florencio Randazzo respecto de las causas de la inundación y los derrumbes se animó a decir: “Los comentarios son que esto se origina a partir de un desmonte importante…”
En cambio, instituciones en defensa del medio ambiente no anduvieron con vueltas… Y expresaron que “la deforestación es una de las principales causas de las inundaciones en Salta”.
Lo cierto es que una vez más, los barrios más humildes y los habitantes más pobres sufrieron las consecuencias más dolorosas: muerte de familiares, pérdida de viviendas y bienes.
Mientras tanto, hay obras que no se empiezan. Otras que no se terminan. Y hay funcionarios y técnicos que todavía no son capaces de elaborar políticas para prevenir este tipo de desastres. Un hecho que, una vez más, se ha repetido en Salta.
Tartagal, Salta
Lo que los medios no dicen
Sobre este hecho, compartimos parte de una nota escrita por el Padre Rubén De Sica, del Paraje de Yariguarenda, a 13 kilómetros al norte de Tartagal, Salta.
“En al año 2007, la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de Salta, con el aval de su entonces gobernador Juan Carlos Romero, autorizó el desmonte de 400 mil hectáreas de bosques nativos, ante la inminente sanción de la Ley de Bosques.
El 6 de julio del 2007, el Gobierno de Salta autorizó el desmonte de 1.670 hectáreas a la firma los Dos Ríos S.A. en fincas Abra Grande y Abra Chica, cerca de Orán, en zona declarada Reserva de Biósfera de las Yungas por la UNESCO.
El Intendente de Tartagal, Sergio Leavy, declara que los troncos que hicieron el embudo al río tenían una altura de 10 metros, y dice no saber «de dónde salieron».
El Gobernador de Salta, doctor Urtubey, atribuye el desastre a una causa natural, sin mencionar que las obras en el río Tartagal iniciadas en el año 2006 no fueron terminadas.
El alud no fue solo de barro sino de troncos secos bajados de los cerros. Todos los ciudadanos observaron que no habían sido arrancados por la fuerza de las lluvias sino cortados en la deforestación y apilados en la espera de que los aserraderos del lugar los retiraran para su utilización.
La ministra Alicia Kirchner, el ministro Randazzo, el gobernador Urtubey estuvieron en la zona… Pero no estarán cuando los troncos vuelvan a los aserraderos y la greda se limpie de las calles y casas de una ciudad en un cuarenta por ciento inundada por la indiferencia, el comercio de la naturaleza, la ineptitud, la falta de protección del medio ambiente y el absoluto cinismo de quienes gobiernan ante las cámaras de televisión mientras destruyen solapadamente nuestra riqueza biológica”.
La nota del sacerdote terminaba pidiendo la Reglamentación de la Ley de Bosques, hecho que ocurrió el 13 de febrero, ante la insistencia de organizaciones y ciudadanos. |
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NUEVA CONSTITUCIÓN NACIONAL EN BOLIVIA
"¡Misión cumplida!" Así se expresó el presidente de Bolivia Evo Morales, después de firmar la nueva Constitución que expresa las bases, los derechos y las obligaciones de todos y todas en ese país. El documento de 411 artículos busca FUNDAR UNA NUEVA BOLIVIA basada en la diversidad, la justicia, la igualdad y la libertad.
¡¡¡Misión cumplida!!!
Entre agosto del 2006 y diciembre del 2007 más de 250 diputados que integraron la Asamblea Constituyente Boliviana trabajaron incansablemente. Unas veces a favor y otras veces en contra, analizaron, discutieron y escribieron cada uno de los 411 artículos en los que después quedó organizada la Nueva Constitución.
Para Bolivia no es novedad ésto de estrenar Constituciones. Ésta que ahora se está promulgando es la Nº 17 en una historia relativamente corta como país. En el mismo período Argentina tuvo apenas cinco. Sin embargo, lo que hace que esta Constitución sea distinta es que por primera vez el pueblo todo fue consultado. A través de un referéndum, el voto de los ciudadanos terminó decidiendo lo que quedaría establecido. El escritor Eduardo Galeano, que estudió mucho nuestra historia latinoamericana lo expresa así: “Ésa es la historia de toda América, incluyendo a Estados Unidos. Nuestras naciones nacieron mentidas. La independencia de los países americanos fue desde el principio usurpada por una muy minoritaria minoría. Todas las primeras constituciones, sin excepción, dejaron afuera a las mujeres, a los indios, a los negros y a los pobres en general...”
Granizo como bendición
La ciudad de El Alto, a 3.800 metros de altura sobre el nivel del mar, con montañas cubiertas con granizo, fue el escenario de el Acto de Promulgación de la Nueva Constitución Política del Estado de Bolivia. Y ser realizó el sábado 7 de febrero. Asistieron más de un millón de personas. Participaron del Acto los ministros del gabinete, dirigentes sindicales y campesinos, legisladores y autoridades militares y policiales. Todos ellos junto a las delegaciones de las treinta y seis naciones indígenas originarias, juraron respetar y hacer respetar los mandatos de la Constitución ahora vigente.
El Vicepresidente García Linera le dijo al Presidente Morales al presentarle la Constitución: “Este documento cierra toda una época que puede remontarse a 4 mil años atrás. Y abre una nueva época, clara, transparente, marcada por la justicia, la igualdad, la libertad, para que nunca nadie más sea discriminado...” Y esas palabras cobraron vida en cada rostro que escuchaba.
El Presidente Evo Morales Ayma recibió el documento, lo firmó y antes de hacerlo jurar lo mostró a los presentes diciendo, entre otras cosas: “... Intentaron descuartizar la Asamblea General Constituyente pero ahora quienes la conformaron pasaron a la historia, son los nuevos Padres de la Patria...”; “...en la nueva Constitución Política del Estado están consagradas las aspiraciones más profundas de los sectores más abandonados...”; “... seguimos marcando historia gracias al poder de conciencia del Pueblo Boliviano”.
¿Cuáles son los principales cambios que propone la Nueva Constitución?
El Estado asume y promueve como principios morales para toda la sociedad boliviana los valores indígenas: el “no seas flojo, no seas mentiroso ni seas ladrón” (ama qhilla, ama llulla, ama suwa); el “vivir bien” (suma qamaña); la “vida armoniosa” (ñandereko); la “vida buena” (teko kavi); la “tierra sin mal” (vi maraei) y el “camino ó vida noble” (qhapaj ñan).
Se garantiza a los pueblos originarios su libre determinación, dentro de la unidad del Estado. Derecho a la autonomía, al autogobierno, a su cultura, al reconocimiento de sus instituciones y a la consolidación de sus entidades territoriales.
Se reconocen como idiomas oficiales el castellano y todos los idiomas de las 36 naciones y pueblos indígenas originarios.
Los servicios básicos como Agua, teléfono, Energía eléctrica son Derechos Humanos, por lo tanto serán Servicios Públicos y no negocio privado.
Los delitos cometidos contra el Estado son imprescriptibles.
Se prohíben las instalaciones militares extranjeras en todo el territorio boliviano.
Se prohíbe el latifundio y la doble titulación por ser contrarios al interés colectivo y al desarrollo del país. En ningún caso la superficie máxima podrá exceder de cinco mil hectáreas.
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EDUCACIÓN RURAL EN LA PROVINCIA DE CHACO
En la zona de San Martín, campesinos y docentes pusieron en marcha la Escuela de la Familia Agrícola: “Fortaleza Campesina”.
El nombre de la escuela tiene mucho significado porque tanto los chicos como sus padres están apostando a cambiar esta dura realidad..
Fortaleza campesina

Esta escuela está en plena Colonia Buenavista, a unos 15 kilómetros de San Martín, en el norte chaqueño. En sus pasillos, el bullicio de los alumnos se mezcla con los aromas de comida que salen de la amplia cocina.
Entre el personal de la escuela se encuentra la docente Lucrecia Marceli. Ella, como directora de la EFA, nos explicó cómo funciona el establecimiento:
“El edificio pertenece a la Escuela Primaria Rural EGB 497. Ellos nos abrieron sus puertas y sus corazones para que comencemos a funcionar”.
La escuela abrió sus puertas allá por el 2007. Lucrecia nos habló de los comienzos: “Al principio estuvimos un poco asustados, porque no contábamos con el edificio ni el equipamiento necesario. No teníamos ni ollas para la cocina. Pero gracias a la solidaridad de muchas personas y a mucha creatividad, pudimos comenzar a funcionar”.
En las EFAs los chicos permanecen durante quince días. Por eso, tuvieron que hacer modificaciones en el edificio: “La antigua casa del director se ambientó para dormitorio de mujeres, y la capilla antigua para el de varones. Las familias aportan huevo, leña, algún lechoncito. Tramitamos el comedor a través del Municipio y Acción Social…”
Apostar al cambio
La lucha para lograr la EFA arrancó hace unos 9 años. La inició un grupo de familias campesinas que trabajan en las banquinas de las rutas, conocidos como “banquineros”. Ellos, acompañados por la Asociación ENCUENTRO, comenzaron a mover cielo y tierra para que la escuela sea una realidad.
Hoy asisten a la EFA unos cincuenta alumnos de octavo año y primero del Polimodal. Cursan la especialidad en Ciencias Naturales, con orientación en Fruticultura. Como todas las EFAs, esta funciona con la modalidad de “alternancia”. Los alumnos permanecen quince días en la escuela, y quince días van a su casa. Con esta modalidad los alumnos pueden trabajar en las chacras de su familia y aplicar lo que aprenden en la escuela. También de esa práctica obtienen nuevos conocimientos.
La mayoría de los chicos son hijos de productores sin tierra, que aprovechan la banquina de las rutas para sembrar y criar algunos animalitos.
El nombre de la escuela “Fortaleza Campesina” tiene mucho significado. Ellos están apostando a cambiar esta dura realidad. Y también, por eso, los chicos participan junto a sus padres en la “Mesa de Tierra” de San Martín. En este espacio, junto a diferentes instituciones, más de trescientas familias “banquineras” de la zona buscan soluciones para la falta de tierras.
La actualidad
Lucrecia, la directora del establecimiento, continúa explicándonos: “El entusiasmo de los chicos es enorme. Están enganchados con los bailes folklóricos, pero también con la lucha por la tierra, la salud comunitaria, la agroecología. Por eso aprenden rápidamente a coordinar reuniones, hacer actas y reclamos, como el que hicieron ahora para la instalación de una garita sobre la ruta”.
Francisca Quiróz, productora “banquinera”, tiene tres chicos en la escuela. Y nos dijo: “Nuestros hijos nos dan esperanzas de seguir con las luchas. Hace veinte años que estamos a la orilla de la ruta, tragando polvo, produciendo como se puede, criando nuestros animalitos, sin molestar a los vecinos. Pero la situación se hace insostenible, y no queremos abandonar el campo para ir a las villas de San Martín o Resistencia”.
El futuro
Daniel Romero tiene veinte años y es estudiante de la EFA. Él afirma con orgullo: “Soy hijo de banquinero. Nos sentimos bien porque estamos decididos a apoyar a nuestros padres en su lucha. Igual que ellos, nuestro sueño es poder contar con un predio propio para trabajar la tierra y vivir en el campo”.
Otra joven de la colonia llamada Nanci alentó a los otros chicos: “Nos sentimos orgullosos de ser los primeros alumnos, y quiero decirles a las chicas y chicos que intenten seguir en esta escuela. Es una experiencia muy linda y una buena oportunidad para los jóvenes de todas las colonias vecinas”.
Finalmente Andrés Duarte, otro de los jóvenes estudiantes, cerró la nota animando a su comunidad a seguir luchando: “Que tengan la constancia y la valentía de seguir reclamando el derecho a la tierra… Todos tenemos el poder de exigir mejoras en nuestra zona: la garita, el puesto sanitario, la tierra…”
La campana anunció el fin de la jornada educativa, y en una mesa larga compartimos con los jóvenes, docentes y padres un sabroso guiso de arroz, con gusto a solidaridad, trabajo y esperanza.
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LA INUNDACIÓN, EN PALABRAS DE UNA NIÑA ABORÍGEN
Con su mirada de niña, Erica del Carmen López,escribió un hermosos relato sobre una difícil vivencia. Lo compartimos en estas páginas.
Grabado en sus ojos

Vive en La Línea, provincia de Formosa, y tiene solo trece años. Pero Erica posee una enorme capacidad para ponerle palabras a una dura experiencia que le tocó vivir. Hace un año, entre marzo y abril del 2008, la inundación la sorprendió a ella y a toda su comunidad. Erica lo cuenta con su mirada de niña. Y se expresa con claridad y belleza. Tal es así que su relato ganó el primer premio en el concurso “Rincón Gaucho en la Escuela”, convocado por el diario “La Nación”. Erica logra acercarnos a una realidad que trajo duras consecuencias para su comunidad. Ahora la dejamos a ella que nos cuente. Empieza así...
Antes de mi relato, quiero contarles que me llamo Erica, que soy descendiente de un papá pilagá y de una mamá wichi, que tengo trece años y curso el sexto grado en la escuelita de “nuestra comunidad”, por decirlo así, ya que a ella pertenece mi papá y es la tierra de mi abuela paterna. Yo vivo aquí desde que tengo edad escolar. Vine a los seis años y siempre he sido muy estudiosa, a pesar de los problemas que tuve que afrontar desde chica, tal vez por el hecho de tener padres de diferentes etnias, cosa que yo no he elegido pero es así, lo cual a veces me pone pensativa o triste. Sólo la vida simple de mi pueblo me devuelve el ánimo.
Ah, me olvidaba de decirles: mi hermana tiene diez años y parece que la vida no la afectara, a pesar de que estamos en igual situación. Es que somos tan diferentes...
No es un cuento ni una fábula
El relato que voy a compartir se refiere a un suceso natural que afectó este año a nuestra comunidad. No se trata de un cuento, ni de una fábula, sino de un hecho real que ocurrió aquí y en parajes aledaños. Fue una tarde en la que justo estaba sola en mi casa. Mi abuela y mi hermana se habían ido a Las Lomitas por provisiones, y yo quedé a cargo de los cabritos y cerditos. Ese día los animales me daban a entender algo que todavía yo no lograba interpretar: no querían retirarse del patio. Hacía calor y el sol pegaba fuerte cuando el agua llegó a torrentes y comenzó a correr por la cañadita que pasa por el frente de mi casa. La ruta corta esa cañada y por ahí pasan los vehículos que van a otros parajes.
Al ver el agua, entre marrón ocre y rojiza, entré en desesperación, pero Dios no abandona, pensé en silencio. Esa noche no pude dormir tranquila, los animales estaban inquietos y no tenían dónde ir, pero yo sabía que no todo estaba perdido.
Al día siguiente llegó mi abuela y decidimos corrernos al salón comunitario. Allí todavía estaba seco, pero en un día después el agua lo arrasó también. Para nosotros, los chicos, esto era más que divertido. Atrapábamos pececitos y chapoteábamos en el agua sin pensar en las consecuencias.
A los cinco días era insoportable tanta agua y aunque estaba clara, comenzaban a sentirse los olores nauseabundos de todo lo que arrastraba: chivos, chanchos y todos los animales del monte que quedaban atrapados en sus madrigueras y perecían. Y toda esa descomposición contaminaba el agua, lo cual para nosotros era algo increíble.
A la semana tuvo que salir toda la comunidad. El agua había avanzado por lo menos dos kilómetros más. Los maestros venían a vernos, pero nada podían hacer. Sólo esperábamos la decisión del Creador, que el agua dejara de avanzar para construir la escuelita, decía el dire.
Unos ochenta centímetros de agua corrían sobre la ruta, y tal era la gravedad de la situación que empezó a llegar gente desconocida que nos interrogaba y nos fotografiaba. Nosotros estábamos contentos porque todo era novedad. También vino ayuda de la Policía y del Ejército, con alimentos, chapas y carpas, con las que armamos nuestras nuevas viviendas.
Nos juntábamos a la noche para mirar películas con la video y la tele de la escuela, encendíamos un motor a nafta y asunto solucionado. Esos eran los mejores momentos, la única diversión en medio de tanta adversidad.
Así todas las noches. Nos juntábamos mientras esperábamos con ansiedad la construcción de la escuelita, que de a poco se iba armando.
La inauguramos con un rico asado de cordero el 19 de abril, el día del aborigen. Era una casita de cinco por cuatro metros, con estructura de madera y techos y paredes de chapas de cartón. Empezamos las clases de nuevo. Los maestros se quedaban con nosotros en una vivienda con techo y sin paredes, igual que las nuestras.
Redescubrir el paisaje
Algunas noches eran oscuras y lo único que se divisaba era el reflejo del agua, el croar de ranas y sapos y toda clase de gritos de las aves que llegaban con el agua. Con ayuda de linternas encontrábamos alguna cascabel que venía con la corriente. Algún hombre corajudo terminaba con ella y al día siguiente los chicos nos divertíamos cortándole los cascabeles. Pero estábamos avisados de los peligros que nos acechaban. Lo que sí nos causaba un poco de miedo era una leyenda de esta comunidad, que nosotros llamamos “Arco Iris”, un gran misterio de la madre tierra y el monte mismo. Algunas veces, cuando andamos buscando frutos, animales o materiales para nuestras artesanías, divisamos a lo lejos una especie de vapor que viene de algún lugar inesperado. La intuición nos dice que no nos acerquemos porque puede aparecer “arco iris”, una serpiente enorme que fluye feroz y maligna, y es capaz de tragarse a alguno de nosotros.
Cuando vemos esa señal de humo, corremos hacia atrás y no regresamos a ese lugar. Un hecho así pasó justo en esos días en que estábamos inundados. Vimos la señal cuando andábamos buscando chaguar y quedamos tan asustados los chicos que preferimos no intentarlo más.
Para terminar el relato del agua que corre sin llover, quiero contarles que este lugar se llama Bañado La Estrella, que años anteriores afectó a otras zonas y ahora nos cubrió también a nosotros. Estamos contentos a pesar de las dificultades que hemos tenido. Ahora nuestra tierra parece un Edén, por los arbustos y plantas nuevas que han nacido y eso es más que maravilloso, disfrutar de ese aire puro y fresco con olor a hierbas que nos regala la naturaleza.
Fuente: Nota publicada en diario La Nación 01/11/08. Foto: Juan Carlos Godoy
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HISTORIAS DE POSESIÓN EN SANTIAGO DEL ESTERO
En Santiago del Estero después de largas luchas con los dichos dueños, las comunidades de varios parajes de los departamentos Taboada y Alberdi, lograron la tan ansiada escritura que reconoce la posesión de sus tierras.
Cuando la lucha llega a un final feliz

En una siesta calurosa, entre mate y mate, don Minino Galván, del Lote 38, nos contaba de su larga lucha por conseguir el tan ansiado título: “Fue bastante larga, comenzó en el año 1985 y desde ahí para acá siempre nos han molestado. Comenzó viniendo un abogado y luego nos citó la policía. En esa época había mucho respeto y nos presentamos todos. Fue pasando la hora y el dicho dueño no llegaba. Entonces el abogado nos dijo que algo le había pasado a Vicentín. Entonces nos pidió firmar un papel, y nos dijo que era para constar que él había estado reunido con nosotros. Los hombres mayores se reunieron y decidieron darle una mano al abogado y le firmamos un papel en blanco.
En esa época no estaban los técnicos de INCUPO, pero luego nos fuimos enterando. Y llegaron los abogados que nos ayudaron”, agregó don Minino.
Ese acto se transformó en una trampa para los campesinos. Ellos firmaron un papel que les jugaba en contra. Estaban firmando su propia orden de desalojo.
Un golpe de suerte
Luego de 10 años de pelea de los campesinos, las cosas cambiaron. Minino nos cuenta que: “En el año 1995 falleció el abogado del dicho dueño y no tuvieron más remedio que venir a arreglar con nosotros. Tuvimos varias reuniones en las que nos atendieron muy bien. Pretendían arreglar y nos preguntaron qué era lo que nosotros queríamos. Y bueno, nosotros pretendíamos 50 hectáreas para cada familia.
Luego en el salón de Miel de Palo vinieron los tres hermanos Vicentín, los dichos dueños. Y aunque les parecía mucho pudimos arreglar. De a poquito fueron aflojando hasta que nos pusimos firmes y pudimos arreglar por 50 hectáreas”.
Fue el dicho dueño el que se encargó de darles todos los papeles con una escritura comunitaria. Pero, para sorpresa de los campesinos, de las 50 hectáreas prometidas, faltaban algunas hectáreas cuando salieron los títulos.
Recuerda Minino que “el agrimensor de ellos nos había sacado un poco, ya que en cada deslinde le faltó como metro o metro y medio. Siempre el agrimensor estaba a favor de los gringos”.
Por último, don Galván recordó que “antes de que viniera INCUPO nosotros no sabíamos que teníamos derechos sobre nuestra tierra. Muchas veces han venido dichos dueños, que inclusive nos hacían pagar por trabajar la tierra. Y nos tenían cortitos. Y ese dicho dueño resultaba ser un pícaro que no tenía nada que ver con las tierras”.
Un caso diferente
Bien entrada la mañana, y después de dar varios saltos por el camino, llegamos a Chañarito, Departamento Alberdi. Allí nos recibieron los delegados de las comunidades de Toija, Vinal Viejo, Constancia y Santa Cruz Agrario. Todos estaban orgullosos exhibiendo los títulos comunitarios de sus escrituras. Todos estaban orgullosos exhibiendo los títulos comunitarios.
Entre mates nos contaron que, cuando empezaron a escuchar que querían vender sus tierras a gente de Buenos Aires, se comenzaron a juntar. Y entre las diferentes comunidades de la zona trataron de ver qué podían hacer.
Raimundo Barrea, de la localidad de Chañarito, recuerda que: “Cuando se hizo conocer el dicho dueño Gandara allá por el año 2006, nosotros ya sabíamos nuestros derechos. Y ya estábamos preparados porque teníamos capacitaciones de los técnicos de INCUPO y de los abogados.
Cuando llegó Gandara nosotros ya teníamos hechos todos los deslindes de la tierra, un total de 947 hectáreas”.
Mario Coronel, de Santa Cruz Agrario agrega que “hace mucho que se hablaba que tenían dueño nuestras tierras. Así que nosotros empezamos a delimitar lo nuestro, en donde teníamos la hacienda y nuestro trabajo hecho.
Cuando llegó la gente de Buenos Aires, por suerte estaban dispuestos al diálogo. Y comenzamos a hacer reuniones con las otras comunidades vecinas que también estaban afectadas. Hasta hemos llegado a un consenso con la cantidad de hectáreas que pedíamos cada uno. En Santa Cruz Agrario hemos pedido 300 hectáreas para las 7 familias que somos, que junto con las otras que tenemos llegamos casi a 1700”.
Por suerte todas las comunidades fueron obteniendo la cantidad de tierra pedida. Y luego de más de 3 años de reuniones y de organizarse llegaron a tener los títulos de posesión que les correspondían.
Por último don Mario dejó un mensaje para todos los campesinos que leen el ACCIÓN al remarcar que: “No hay que estar tranquilos. Estos terratenientes están llegando y no paran hasta sacarnos las tierras. No hay que quedarse. Hay que comenzar a hacer los deslindes. Nosotros hemos tenido una dura lucha y esta experiencia debe servir para todos. No hay que tener miedo porque esto lo puede hacer cualquiera. Nosotros a veces teníamos miedo, por eso les pido que tengan fuerza y alambren si es posible lo que es de ellos, que nadie se los va a sacar”.
Y con estas sabias palabras de don Mario Coronel nos fuimos despidiendo de Chañarito, en donde con la cabeza en alto los delegados de las comunidades exhibían orgullosos los títulos de sus tierras.
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bajos submeridionales. REDAF
Este humedal es un ecosistema que abarca más de 3 millones de hectáreas y uno de los más importantes de la región chaqueña. Por eso parece increíble que sea esta una de las zonas más afectadas por la sequía de los últimos meses. El mal manejo de parte de las autoridades con un criterio únicamente económico ha llevado a la degradación progresiva de esta fuente de recursos para toda la región.
Lo que queda de un tesoro del norte santafesino

¿Qué es lo que ocurre?
Los Bajos Submeridionales son un humedal ubicado al norte de la provincia de Santa Fe. Abarcan los departamentos 9 de Julio, San Cristóbal, Vera y San Justo, y también parte de las provincias de Chaco y Santiago del Estero.
En estos lugares se construyó una red de canales de desagüe. De esta manera creían poder frenar las inundaciones que se producían periódicamente. Y que estaban potenciadas por los desmontes realizados en las zonas vecinas. Esa construcción de canales alteró el ecosistema.
La obra se construyó para sacar el excedente de agua de los esteros, bajos y cañadas. Y favorecer el desarrollo de la agricultura y la ganadería, actividades con gran potencial en la zona. Sin embargo, la obra nunca se terminó del todo, sólo se hicieron zanjones. Y no se hizo nada para poder retener el agua y hacer con ella un manejo adecuado. Incluso hay grupos que sostienen que, se termine o no, el proyecto es una negligencia técnica que está acarreando daños irreparables.
Las consecuencias de este mal manejo están a la vista: el suelo se ha ido degradando, sus característicos espejos de agua han desaparecido, se perdió flora y fauna, y disminuyó considerablemente su potencial productivo.
Promesas incumplidas
“Se tomó como un enemigo al agua… hoy hace falta”, dicen los representantes de la Comisión Pro Defensa de los Bajos Submeridionales. Un grupo de personas dispuestas ha seguir peleando para que este territorio se maneje con criterios sustentables. Permitiendo el desarrollo de la economía pero cuidando el equilibrio de este ecosistema. Esto lo vienen sosteniendo desde hace varios años.
Quieren que se hagan las obras necesarias para la recuperación de los humedales, “que vuelva a ser mínimamente lo que era antes”, señalan. Y no lo hacen sólo por su amor a la naturaleza. Ellos saben que en concreto hay cerca de 50 mil familias afectadas por la degradación de este humedal, lo que corresponde a cerca del 9% de la población de la provincia de Santa Fe. A medida que el agua va desapareciendo de la zona, desaparece la capacidad de alimentar a sus animales, de desarrollar agricultura y su calidad de vida disminuye.
Los pobladores sienten que no hay apoyo de parte de las autoridades. Que se hacen promesas públicas, pero que en el fondo han primado los intereses de grandes empresarios. Estos quieren extender hasta el límite el aprovechamiento de este territorio para la producción agrícola a gran escala.
Un mal negocio
Señalan los miembros de la Comisión Pro Defensa de los Bajos Submeridionales: “Querían hacer desaparecer a los pequeños productores, para que luego vinieran otros más grandes a comprar barato. Pero ahora nos están dando la razón, antes había una coraza en el gobierno”.
Será que la crítica situación de sequía ha hecho que algunos funcionarios entiendan que no hay desarrollo real sino se piensa en el futuro. Toda explotación debe considerar el cuidado de los recursos que la naturaleza provee… para que la riqueza alcance para todos y por largos años.
Hoy parece que se abren puertas para el diálogo y las soluciones. Es de esperar que cuando se concreten no sea demasiado tarde.
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El caso de los Bajos Sub Meridionales es uno de los cerca de 50 conflictos registrados por el Observatorio de Tierras, Recursos Naturales y Medio Ambiente de la REDAF. La intención de recopilar información sobre conflictos de tierra y medio ambiente en la región chaqueña es que quienes están afectados por estas situaciones puedan dar a conocer su problemática y compartir con otros sus estrategias de acción.
Por eso si conoce o está directamente afectado por un conflicto de este tipo puede comunicarse con nosotros:
Oficina: San Lorenzo 1235. Reconquista, Santa Fe. CP 356
Teléfono: (03482) 425511.
Email: observatorio@redaf.org.ar
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